pratyahara

Si he abordado el yoga para relajarme, ¿cómo es que me he vuelto más intolerante a estímulos externos? ¿Resuena esta frase contigo?

Tal ha sido mi caso, pero dejé de afligirme cuándo entendí que lo que realmente experimentaba no era intolerancia, sino sensibilidad. Evidentemente esta se ha acrecentado a lo largo de los años, pero más que efectos adversos, me ha brindado mayor auto conocimiento y por ende, mayor necesidad de honrar lo que mi cuerpo pide: llámese alimento, tipo de alimento, descanso, tipo de actividad, ambiente para estar, etc… ¿cómo es esto?

Una de las prácticas designadas dentro de las 8 ramas de Astanga Yoga, según Patanjali (padre del Yoga Clásico) es Pratyahara. Pratyahara significa retraer los sentidos hacia dentro. Esto, con la finalidad de preparar la mente para las siguientes ramas: concentración (dharana), meditación (dyhana) y absorción pura (samadhi). Parecería como si esta práctica implicara “cancelar” o “suprimir” lo que percibe la vista, el oído, el olfato, el gusto o el tacto, pero resulta prácticamente imposible hacerlo, ya que aún estando quieto el oído y el olfato siempre está en “on”, la piel sigue captando el roce del aire, la lengua, el sabor de la boca, y los ojos, aún cerrados, captan luces y sombras.

Para entender pratyahara mejor, habría que remitirse a la palabra exacta en sánscrito que define a los sentidos: indryas. Es decir, desde la traducción hindú, los sentidos son concebidos como pequeñas “deidades” (indryas) que poseen sus propios poderes y son capaces de “alcanzar”, como si fueran tentáculos, los estímulos externos para llenar la mente de actividad y movimiento; justo lo que el yoga pretende revertir. La idea de la práctica de pratyahara es restarle poder a estas “deidades” (sentidos), para que la mente pueda recuperar su legítima función directriz. Sólo así es posible restaurar la calma eventual.[1]

¡Irónicamente, entre más se practica yoga más se agudizan los sentidos!

Esto sucede porque la mente, al sólo percibir el entorno sin crear historias, asociaciones y/o identificación con lo percibido, se da cuenta, cada vez con mayor exactitud, de la realidad de lo que está ahí. En otras palabras, cada vez más, el mundo se le revela al practicante, en lugar de que el practicante determine, con su bagaje cultural, emocional e intencional, el estímulo externo.

¿Cómo obtener pratyahara?

No pienses en el objetivo, sólo sigue practicando cualquier forma de Yoga (posturas, respiración, meditación, etc), y verás que le irás entendiendo al concepto. A fin de cuentas, cualquier forma supone introyección, y esta, naturalmente revierte la dirección de nuestras “deidades”.

[1] Varenne, Jean, Yoga and the Hindu Tradition

Miriam Hamui

Autor: Miriam Hamui

Miriam practica yoga desde el 2001 y enseña desde el 2008. También es educadora somática certificada por la escuela de Body Mind Movement. Ella combina sensibilidad y experiencia para guiar a sus alumnos hacia la práctica introspectiva y el movimiento consiente. De su cuerpo nace su escritura, que a su vez, inspira de regreso a su enseñanza. Conoce sus clases, eventos y libros publicados en www.miriamyoga.com

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2 thoughts on “Yoga y sensibilidad: Pratyahara

  • 12 12America/Mexico_City enero 12America/Mexico_City 2015 at 09:59 09Mon, 12 Jan 2015 09:59:14 -060014.
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    Me imagino que al principio debe ser mucho mas dificil manejar esto de la exacerbación de los sentidos, pero una vez que estas adentro, aprendes primero a tolerarlo, y despues a apagar un poco lo fuerte que sientes estos estimulos, no es asi?

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    • Miriam
      12 12America/Mexico_City enero 12America/Mexico_City 2015 at 12:01 12Mon, 12 Jan 2015 12:01:13 -060013.
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      Hola Dalia, gracias por comentar! Realmente lo que se aprende a lo largo del tiempo es a no permitir que lo percibido a través de los sentidos nos jale demasiado hacia los objetos de percepción, creando así historias en nuestra mente. Por ejemplo, puedo estar meditando y cerca de mi hay un perro ladrando (objeto de percepción). Tengo dos opciones, o dejarme llevar por lo que percibo pensando que a lo mejor el perro necesita comer o que alguien lo atienda, etc., o bien mantener mi centro y restarle importancia a lo que escucho. Pratyahara es algo que se cultiva y de dónde se aprende mucho acerca de las tendencias de la mente de uno.

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