unknown¿Crees que puedes llegar a controlarlo todo? No estés tan seguro(a)… Sólo piensa en las funciones de tu cuerpo, ¿cuánto de ello es autónomo o involuntario? Y ahora piensa en tu vida a futuro, por más que cuides de tu salud, ¿puedes garantizar la ausencia de padecimientos o el deterioro mismo del cuerpo?

La respuesta es obvia y quizá incómoda, pero es un hecho que conviene confrontar si queremos convivir amigablemente con nosotros mismos lo que nos queda de vida. ¿Y cómo proceder?

No es algo que se resuelve de la noche a la mañana, si no más bien se aprende y refina a lo largo del tiempo, si uno está dispuesto a romper con viejos paradigmas para mirar todo nuevo cada vez.

La aceptación o resignación a lo que no podemos controlar sería la premisa evidente para sobrellevar la vida, pero, ¿de dónde derivamos la confianza y fortaleza para hacerlo? Generalmente es algo que se encomienda a D-os o a una instancia suprema, pero qué es lo que podemos contribuir nosotros? Evidentemente, la única forma de echar a andar el mecanismo de la aceptación es poniendo de nuestra parte, de lo contrario jamás se podrá constatar en nuestro Ser el hecho de que hemos soltado nuestras ideas. ¿Y por dónde empezar?

La mente es el lugar indicado, pero no desde su aspecto cognitivo, que por supuesto hay que procurar, sino desde su aspecto inteligible, aquél que es capaz de captar directamente para discernir. Ese, no se deteriora con la edad y por ende, está en nuestras manos preservar. Ese es el principio de la lucidez.

Aquí la instrucción: Sigue con atención tu vida. ¿Simplista? ¿Vago? No realmente. Ponte a pensar en alguna vez que hayas postergado alguna tarea que requiere de atención inmediata y en su lugar distraes tu atención con otro asunto que no te confronte tanto. ¿Te sucede a menudo? Te confieso que a mi sí, pero también me doy cuenta que no desaparece, la conciencia me lo vuelve a recordar…

Si has experimentado esa “piedrita en el zapato”, ese asunto que sigue demandando resolución, es porque te has percatado de tu conciencia y cuándo te dispones a escuchar sin luchar, entras en el estado necesario para acompañar tu vida, comúnmente denominado mindfulness. El yoga ya lo contemplaba desde sus inicios porque de entrada reconocía esta debilidad intrínseca en el hombre. La práctica de esta disciplina puede refinar nuestro entendimiento de este concepto pero de igual manera lo podemos hacer con casi cualquier actividad de nuestro día a día, ya que afortunadamente poseemos el mejor instrumento que puede existir para “darnos cuenta”: nuestro cuerpo.

El cuerpo no miente, sólo informa sobre lo que es, independientemente de que queramos escuchar o no. ¿Has experimentado “mariposas en el estómago” o un “nudo en la garganta”? Cuándo la mente se dispone a escuchar al cuerpo, con todas sus funciones y reacciones involuntarias, esta reconoce que tanto el cuerpo como la vida tienen un curso natural. La mente que mira y sigue sin reaccionar le abre paso a su aspecto de inteligencia para captar objetivamente y entender. Cuándo hay entendimiento, desaparece el conflicto. Ahí es dónde finalmente podemos aceptar, no en idea, sino en comunión con nosotros mismos.

Miriam Hamui

Autor: Miriam Hamui

Miriam practica yoga desde el 2001 y enseña desde el 2008. También es educadora somática certificada por la escuela de Body Mind Movement. Ella combina sensibilidad y experiencia para guiar a sus alumnos hacia la práctica introspectiva y el movimiento consiente. De su cuerpo nace su escritura, que a su vez, inspira de regreso a su enseñanza. Conoce sus clases, eventos y libros publicados en www.miriamyoga.com

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